¿Se dejará de invertir en China luego del COVID-19?

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El año pasado, China mercó el más alto nivel de inversión extranjera directa en su historia, a pesar de la guerra arancelaria con EE.UU. Fue el segundo receptor más grande de FDI luego de EE.UU. Un cuarto de ello apuntaba a la manufactura, y un 15% a la alta tecnología. Se aprecia cómo China ha estado pasando de ser un centro de manufactura a uno polo tecnológico y de alto valor agregado.

No es un camino singular. De hecho, Japón pasó por un trayecto similar durante el siglo XX, llevando a que muchos observadores a señalar que China sería, por lo menos económicamente, similar a Japón en el futuro. Ya antes del inicio de la década, el interés por la manufactura había sido superado por otras actividades.

Todo en una sola bolsa

China se había dado cuenta de que no podía, ni tampoco quería, ser el centro manufacturero mundial. La guerra arancelaria nada más hizo acelerar planes ya establecidos para girar la economía a un enfoque doméstico. El brote de COVID-19 mostró una falla particular en concentrar tanta manufactura en un solo país.

Aparentemente China estaba consciente de este asunto por un tipo, y había estado analizando cómo enfrentarse al tema desde su punto de vista. Por un lado China ha buscado sistemáticamente diversificar sus propias fuentes de materias primas. Pero también buscaba independizarse de la demanda exterior. Mientras tanto, el resto del mundo seguía como siempre.

No es un cambio, es acelerar lo que ya se venía haciendo

Cuando China cerró sus fábricas para hacer frente al brote COVID-19, los analistas repentinamente se percataron de los posibles problemas de abastecimiento. Era un problema económico puntual, que podría ser solucionado si China superara la pandemia y volviera a producir. Pero cuando el virus expandió por el mundo, y todos estaban desesperadamente buscando materiales médicos, la falta de producción local pasó a ser un tema grave.

Muchos han señalado que la campaña desde China por proveer y donar máscaras, ventiladores y otros equipos por buena voluntad obedece a una campaña de propaganda diplomática. Pero hay otro motivo: si los países no pueden obtener materiales vitales porque todos son fabricados en China, estarán mucho más interesados en apoyar la producción doméstica.

Es un poco demasiado rápido

En el largo plazo, quizá a China le agradaría enfocarse más en las industrias tecnológicas y dejar un poco de lado la manufactura, pero aún no están en condiciones para es. Necesitan de inversión extranjera para seguir apoyando el crecimiento económico.

Ahora con las economías mundiales cerrando por un período extenso, en el corto plazo habrá poco dinero “extra” para inversiones. Los próximos seis meses podrían ser sólo para que la economía mundial se recompongan.

Por cierto, China también tendrá un papel en seso. Pero con virtualmente todas las empresas del mundo recortando su gasto en capital, nuevas inversiones hacia China serán dejados a la espera.

Dado un tiempo para revaluar, puede que las empresas tengan otra forma de pensar en las inversiones en China. El año pasado, era una lógica de seguir invirtiendo y expandiendo en China, casi por inercia. Pero ahora podría ya no ser el caso.

 

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