¿Qué se viene para el WTI este año?

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Si la economía no vuelve a su estado normal el próximo año, habrá avanzado bastante en ese camino.

A medida que la gente sale, vuelven a volar, toman cruceros y salen de vacaciones, se espera un aumento en la demanda por energía.

Y los precios del petróleo, tanto Brent como WTI, probablemente recuperan a su nivel pre-pandemia.

Pero podrían haber algunos tropiezos, en particular para el WTI con las nuevas aires políticas en Washington.

OPEP+ vuelve a la normalidad

Y con normalidad, se quiere decir que no se pueden poner de acuerdo. Ha habido inestabilidad especial en el 2020 para la OPEP ya que sus integrantes buscan robarse participación de mercado y ejercer influencia política.

De hecho, si no fuera por covid reduciendo la demanda hasta que el ETF de WTI cayera a negativo por primera vez en su historia, es probable que OPEP no haya logrado acuerdo alguno este año.

Ahora que están llegando las vacunas, el débil cese al fuego que mantuvo a raya la producción podría llegar a su fin.

Ya hay señales, pues el martes recién pasado Rusia insistió en aumentar su producción en 500 mil barriles diarios a contar de febrero. Ya OPEP agendó reuniones mensuales partiendo en enero para intentar adelantarse a los desacuerdos.

Subir no es bajar

La realidad es que todos los países productores están desesperados por recibir efectivo luego del gasto masivo en estímulo para hacer frente al covid.

Cada uno querrá aumentar su producción para tener una infusión de capital – en algunos casos, incluso si eso implica producir pérdidas en el corto plazo.

Como vimos al principio de año, si Rusia y Arabia Saudita deciden declararse la guerra petrolera, tienen capacidad de sobre para producir mucho más de la demanda, aún si sube el consumo de petróleo durante la recuperación económica.

Entonces, Irán, Biden y el Fracking

Como si la situación entre Rusia y Arabia Saudita no fuera lo suficientemente complicada, llega la nueva administración de Biden en EEUU.

Primero está su deseo de volver al acuerdo de desnuclearización que permitió a Irán producir y vender más petróleo. A aliados estadounidenses como Qatar, Saudí, Iraq y Kuwait probablemente no les agrada mucho.

Una de las formas para bajar la influencia Iraní en la región es mantener bajo el precio del crudo, pues tienen producción más cara que sus rivales en la región.

Mientras tanto Biden ha tenido una postura ambivalente sobre el fracking, el componente más grande de la producción de petróleo en el productor más grande del mundo.

Durante la campaña prometió tanto poner término a la práctica como no afectarla para nada, ante audiencias distintas. Trató de aclarar su postura diciendo que terminaría con el fracking en todo el territorio bajo control Federal – pero es apenas el 9% de las reservas fósiles.

Mientras Canadá sigue activando su propia industria de fracking, una medida así de Biden tendría muy poco efecto.

El tema de fondo es que con tanto control estatal sobre la producción del crudo, la política prima sobre el mercado en cuanto a los precios.

Y hay muchas razones políticas para incrementar la producción más rápido de lo que suba la demanda.

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